¿No es una ironía hablar tanto del silencio?
“afonía es la ausencia de habla.
el acto de guardar silencio, es hablar sin decir”.
randall trejos
el acto de guardar silencio, es hablar sin decir”.
randall trejos
sí. sé que es diferente. el hablar con silencio no es una afonía, simplemente otra dimensión de la expresión, una comunicación poco concurrida. una a la que no estamos muy o nada acostumbrados y que he prolongado hasta el punto de que se ha vuelto en contra mía muchas veces. sin embargo mi silencio es afonía para muchos, para tantos, para todos... y lo comprendo. he convertido al silencio tan en mi amigo que las palabras audibles cuando son realmente necesarias me hacen falta, y el buscar una complicidad entre estos dos es la tarea a la cual me vuelco ahora, porque tanto mi silencio precisa de mi voz, así como mi voz se alimenta de mi silencio. porque con el otro (ese que tenés a la par, y en lo interno, y donde le permitás estar) habremos de entendernos cediendo parte de lo que para vos es ya costumbre, mas no por eso comprensible y evidente para quien camina a tu lado queriendo adentrarse y ser con vos.
¿el vacío que deriva del silencio se vislumbra como ausencia de palabras? el vacío se me hace que tiene distintas aproximaciones. sí llega a ser un fin en sí mismo. fin para recibirte, para seguirte construyendo. pero ¿no implica esto una convocación? a que vengás, a que jugués con las manos del vacío. no una convocación explícita y afuera, sino una convocación por medio de fuerzas, de invisibilidades, de más silencios. una convocación que no te sabés haciendo, que se hace a sí misma.
y el vacío también te golpea cuando estás en medio de una labor tan tuya, tan única e inexplicable, y que tiene un ritmo propio; pero que no logra conciliarte con lo externo, con lo que te pide más vías de salida de lo que tenés dentro. porque realmente cuando no decís de manera que los otros se sepan aludidos y accionarios de su sentido receptivo directamente, queda un vacío en medio que, sí, puede llamar a uno de muchos, o a dos o a cien, a ser parte de ese espacio abierto que tiene todo el potencial de crear; pero que no siempre se sabe descifrar, descubrir y tomar. porque recibimos y hacemos nuestras las cosas de modo diferente, todos. es honorable crecer en nuestra manera de darnos y de recibir a los demás. abre todo lo abstracto y lo concreto que nos conforma, desde una mirada más alerta y más llena de luz, hasta una mente más viva, curiosa, diligente.
sí. me hago dueña de mi silencio porque he dicho, me conforta, me hace saberme mía. pero ¿hasta qué punto es también sombra egoísta? mi cosquilla podría despertar en otras pieles tantas cosas nuevas, y entendiendo que muchos allí afuera no sienten, escuchan, miran mi silencio, con trabajo y con gusto por el reto me dispongo a hacerme camino. entre más vías de salida construya, más entradas me vendrán con silencios o palabras o miradas o voces que no he conocido, y me seguirán retando cada vez.
no pretendo salir de mi silencio, simplemente busco que mi silencio tenga capacidad de creación en sí mismo. sólo dejar entrar cada vez más a lo que encuentro, o a lo que me encuentra, o que confluye en el medio. sólo dejar salirme para vos, para él, para ella, para mí.
sólo ser con quien quiera construir conmigo.
¿el vacío que deriva del silencio se vislumbra como ausencia de palabras? el vacío se me hace que tiene distintas aproximaciones. sí llega a ser un fin en sí mismo. fin para recibirte, para seguirte construyendo. pero ¿no implica esto una convocación? a que vengás, a que jugués con las manos del vacío. no una convocación explícita y afuera, sino una convocación por medio de fuerzas, de invisibilidades, de más silencios. una convocación que no te sabés haciendo, que se hace a sí misma.
y el vacío también te golpea cuando estás en medio de una labor tan tuya, tan única e inexplicable, y que tiene un ritmo propio; pero que no logra conciliarte con lo externo, con lo que te pide más vías de salida de lo que tenés dentro. porque realmente cuando no decís de manera que los otros se sepan aludidos y accionarios de su sentido receptivo directamente, queda un vacío en medio que, sí, puede llamar a uno de muchos, o a dos o a cien, a ser parte de ese espacio abierto que tiene todo el potencial de crear; pero que no siempre se sabe descifrar, descubrir y tomar. porque recibimos y hacemos nuestras las cosas de modo diferente, todos. es honorable crecer en nuestra manera de darnos y de recibir a los demás. abre todo lo abstracto y lo concreto que nos conforma, desde una mirada más alerta y más llena de luz, hasta una mente más viva, curiosa, diligente.
sí. me hago dueña de mi silencio porque he dicho, me conforta, me hace saberme mía. pero ¿hasta qué punto es también sombra egoísta? mi cosquilla podría despertar en otras pieles tantas cosas nuevas, y entendiendo que muchos allí afuera no sienten, escuchan, miran mi silencio, con trabajo y con gusto por el reto me dispongo a hacerme camino. entre más vías de salida construya, más entradas me vendrán con silencios o palabras o miradas o voces que no he conocido, y me seguirán retando cada vez.
no pretendo salir de mi silencio, simplemente busco que mi silencio tenga capacidad de creación en sí mismo. sólo dejar entrar cada vez más a lo que encuentro, o a lo que me encuentra, o que confluye en el medio. sólo dejar salirme para vos, para él, para ella, para mí.
sólo ser con quien quiera construir conmigo.


9 Comments:
Estefanía, hola.
Me gusta tu reflexión. Es realmente eso, re-flexión: volverse sobre uno mismo y decir desde ahí. La paradoja es que ese 'ahí' es un 'no-lugar' (el problema del tiempo, del devenir, del fenecimiento, etc). A mí lo que me ocupa últimamente es el problema de cómo decir y de pensar (porque soy filósofo) eso que tengo que decir. Ando en busca de un decir.
Bien. También dije algo del mismo problema en un post que intitulé 'La Historicidad del Poetastro'.
«El libre ofrecimiento del decir es un don para el poetastro que se escribe y que esboza una historia en que se dice entre las voces de los otros que lo colman, constituyéndolo en una generalidad abstracta de la que no escapa y a la que se guinda de vez en vez, simplemente para, en esa comunidad, decir sin decir mucho, sólo ésto y lo otro del acuerdo de los hablantes (ustedes harto lo saben). Es como una picazón en la piel la palabra del otro que hace que emerja la contestación del autómata de las palabras que, por su parte, se defiende de la broma, cruel causa de molestia breve, y lanza una aparatosa expresión bocal, a veces no muy comprensible en la primera proferencia, pues los labios vagos de palabras no meditadas también tienen la energía sola del balbucear y del susurrar quedo. Pero el otro decir, primeramente aparece como un valle del sol que se abre ante unos ojos más bien cercanos a las orejas, pues el tal que ve como quien no ve con ojos de pupilas dilatadas por la noche de las cervezas, se sabe confesante en los automatismos lenguajeros de algo que, en verdad, no quiere decir. No quiere decir sino otro algo, pero como bien se sabe en la aporía de que eso que un decir como promesa del futuro no puede decir, nunca, como algo, lo que quiere decir, entonces calla, aún sin desearlo, porque pensó que tal vez ante sus amigos que pretendidamente lo conocen, la palabra inusitada encontraría la escucha de quienes también se hallan perturbados por el disco de acetato que reitera una generalidad que no le pertenece a nadie, y que en el Nadie (categoría ontológica de principio), de quienes así se ven contrariados, no me individuo más, ni me personalizo furiosamente con el humo atragantado de un cigarro blanco, sino que me persigno, como todos, ante dioses de palo».
Me gusta tu blog.
Te leo.
La Cofradía quiere construir con vos.
Tenés luz.
Y el silencio también habla por sí sólo.
Hay muchas formas de hablar... lo dije una vez mientras besaba...
cuando ya no sabés ni quién es tu interlocutor, cuando aquello que te inspira, que te sirve de provocación para crear no tiene rostro, o te es indistinto, cuando no notás que no son sólo palabras, sino que son extensiones de un alguien, muy concreto, allí compañera, que los autores leven anclas.
en el silencio hay respuestas que solo salen de su escondite si las llamas con los latidos....
Hola.
¿Qué te has hecho?
ironia no escuchar lo que dice el silencio.
di su nombre y deja de esistir.
que es? el silencio
hehe el silencio no es tiempo perdido deiria cerati
saludos y besos.
Y nunca estar en silencio incluso cuando se esta callado, sombrío o muerto. Creo que las palabras solo son un elemento más de esta matriz imaginativa que permite la comunicación. Las palabras rascan mi garganta y modulan mis labios. Y llegará el punto que el lenguaje actual se transmute/fusione/evolucione a ésto que no es lo que ÉS. Pero gracias los simbolitos que complican mi vida de perro. Ahora ladro con palabras. Incluso si solo bromeo.
Un abrazo Artefactuosa.
Ese silencio es casi falso porque nuestro cerebro no de pausa a sus palabras eternas, hasta el dia de nuestra muerte, pero nuestra boca da descanzos.
Silencios que pueden causar, incomodidad, insertidumbre, congoja, odio, y tantas otras cosas.
El silencio como la palabra, expresa.
El silencio es una herramienta de comunicaccion muy importante.
Me gusto mucho toda tu reflexion, la verdad es que es una ironia gratamente repetida esta de hablar del silencio.
Al menos para mi que soy asiduo usuario de este recurso.
saludos
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